Este miércoles, el Senado de la República ratificó la reelección de Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) por un nuevo período de cinco años. La decisión se dio en medio de un intenso debate y controversia, debido a las críticas sobre su gestión en el cargo y las acusaciones de falta de autonomía respecto al gobierno federal. A pesar de ser una de las aspirantes con las peores calificaciones en el proceso de selección, Piedra Ibarra obtuvo 87 votos a favor, asegurando su permanencia en el cargo por otro quinquenio.
El proceso de reelección fue cuestionado por varios sectores, especialmente por las irregularidades señaladas en la elección de los candidatos. Algunos senadores y organizaciones civiles señalaron que la terna de aspirantes no cumplió con los criterios establecidos y que Piedra Ibarra fue incluida a último momento debido a factores políticos internos de Morena. La votación, que originalmente estaba prevista para la mañana del martes, se retrasó por disputas sobre la secrecía del voto y la presión ejercida sobre los legisladores para que apoyaran la candidatura de la actual presidenta de la CNDH.
Piedra Ibarra ha enfrentado acusaciones de falta de imparcialidad y de no haber cumplido con su mandato de defensa de los derechos humanos en casos sensibles, lo que ha generado críticas de diversas organizaciones. Además, un episodio relacionado con la presentación de un documento falsificado, supuestamente respaldado por el obispo Raúl Vera, amplió las dudas sobre su gestión. A pesar de estos señalamientos, su reelección fue respaldada por la mayoría de los legisladores de Morena, lo que deja abierta la discusión sobre la independencia de la CNDH en los próximos años.







