La presa Zimapán, ubicada entre Hidalgo y Querétaro, alcanzó el 100% de su capacidad tras las intensas lluvias de los últimos días. Para evitar riesgos por sobrecarga, la Conagua y la CFE iniciaron este viernes la apertura controlada de sus compuertas.
Este proceso de desfogue preventivo es indispensable para garantizar la seguridad de la infraestructura hidráulica y de las comunidades cercanas al río Moctezuma, el principal afluente que recibe el agua de la presa.
Como consecuencia, el Acueducto II —que abastece a la Zona Metropolitana de Querétaro— debe detener operaciones para proteger sus equipos de bombeo. Por ello, más de 300 colonias en los municipios de Querétaro, Corregidora, El Marqués y Colón enfrentarán cortes temporales en el suministro.
La Comisión Estatal de Aguas (CEA) activó pozos alternos y pondrá en marcha un esquema de tandeo para mitigar la afectación, aunque advirtió que la normalización será gradual una vez concluido el desfogue.
Autoridades estatales y de protección civil mantienen monitoreo constante en comunidades ribereñas de Cadereyta de Montes y zonas colindantes con Hidalgo, para prevenir afectaciones por el incremento del caudal.
El gobernador Mauricio Kuri pidió a la ciudadanía comprensión y colaboración durante este periodo, subrayando que la medida es necesaria para evitar daños mayores y proteger tanto a la población como a la infraestructura hidráulica del estado.







