El Departamento de Justicia de Estados Unidos lanzó un golpe histórico contra el Cártel de Sinaloa, acusando a 34 personas de narcoterrorismo y lavado de dinero, entre ellas 32 ciudadanos estadounidenses —11 con apellido sajón—, lo que revela un involucramiento mucho más profundo del crimen organizado en territorio norteamericano.
Pam Bondi, procuradora general, calificó el caso como un “golpe significativo” dentro de la estrategia de la administración de Donald Trump para desmantelar la infraestructura criminal y terrorista que opera a ambos lados de la frontera.
Lo más relevante del encausamiento
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34 acusados en total: 32 estadounidenses y 2 mexicanos.
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Delitos señalados: narcoterrorismo, conspiración, trasiego de drogas y lavado de dinero.
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Sustancias incautadas: más de 50 gramos de metanfetamina, 400 gramos de fentanilo y 5 kilos de cocaína.
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Periodo investigado: de 2020 a 2025.
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Caso integrado en la operación “Take Back America”, enfocada en combatir cárteles y organizaciones transnacionales.
El giro inesperado: estadounidenses en la cúpula del cártel
Lo más llamativo del expediente es la presencia de estadounidenses en posiciones clave dentro del Cártel de Sinaloa, un hecho que rompe con la narrativa tradicional de que la organización opera únicamente con líderes mexicanos.
Este caso podría redefinir la percepción internacional sobre el narcotráfico al evidenciar que el problema no solo cruza fronteras, sino que también se alimenta desde dentro de Estados Unidos.







