Lo que empezó como un flechazo infantil terminó convirtiéndose en una de las historias más inspiradoras del deporte mexicano. Donovan Carrillo volvió a poner el nombre de México en lo más alto del patinaje artístico tras su participación en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026.
A sus 26 años, el jalisciense no solo compitió en sus segundos Juegos Olímpicos; confirmó que ya es un referente histórico del deporte invernal en nuestro país.
De Beijing 2022 a Milano Cortina 2026: el mexicano que rompió el hielo
Nacido en Zapopan, Jalisco, Carrillo ya había hecho historia al clasificar a Beijing 2022, donde se convirtió en el primer mexicano en décadas en llegar a una final olímpica en patinaje artístico.
Ahora, en Milano Cortina 2026, volvió a meterse entre los mejores del mundo, alcanzó una nueva final y firmó su mejor puntuación de la temporada. Un logro que confirma que lo suyo no fue casualidad, sino constancia.
Un camino contra todo pronóstico
Donovan comenzó a patinar a los ocho años, motivado por una niña que le gustaba. Antes había practicado gimnasia y clavados, pero fue el hielo el que terminó conquistándolo.
El camino no fue sencillo. En México casi no existen condiciones para entrenar deportes invernales. A eso se sumaron limitaciones económicas y prejuicios machistas que cuestionaban que un hombre practicara patinaje artístico.
Nada de eso lo detuvo.
Hoy entrena en la Ice Academy de Montreal, en Canadá, donde encontró la infraestructura necesaria para competir al máximo nivel internacional.
Resultados que ya son parte de la historia
Su clasificación a Beijing se dio tras terminar en el lugar 20 del Mundial de 2021, un resultado que aseguró la plaza olímpica para México después de 30 años.
En 2026, logró el boleto tras sumar 222.36 puntos en el Campeonato Mundial de Patinaje Artístico, confirmando su regreso a la máxima justa invernal.
Solo un mexicano había participado en dos ediciones olímpicas en esta disciplina. Donovan Carrillo ya está en esa lista… y sigue escribiendo su propia página dorada.
Hoy, más que demostrar algo, Donovan compite para inspirar. Su historia no es solo de medallas o puntuaciones, es la prueba de que los límites muchas veces existen solo en la mente.
México tiene en él a un atleta que rompió el hielo… y los estereotipos.







