La promesa de un gobierno sin espionaje quedó en entredicho. Durante los primeros meses del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, al menos 456 teléfonos de ciudadanos mexicanos fueron atacados con el software espía Pegasus, una herramienta altamente intrusiva desarrollada por la empresa israelí NSO Group.
Estos ataques ocurrieron entre abril y mayo de 2019, según reveló WhatsApp en documentos judiciales presentados en Estados Unidos. Lo más alarmante: México concentró el 37% de las 1,233 víctimas globales detectadas por la app, superando por mucho a países como India o Baréin.
Las organizaciones Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) y Artículo 19 señalaron que estos datos refuerzan la evidencia sobre el uso continuado de Pegasus en el país, pese a que el presidente había asegurado que tales prácticas pertenecían al pasado. De hecho, investigaciones previas ya habían demostrado que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) seguía operando el sistema desde su Centro Militar de Inteligencia.
Incluso periodistas, activistas, abogados de derechos humanos y funcionarios públicos como Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, figuraron entre los objetivos del software espía. Mientras tanto, la Sedena ha desacatado durante más de 9 meses una orden judicial para transparentar sus contratos con el proveedor de Pegasus, lo que aumenta las sospechas sobre el alcance real de esta vigilancia encubierta.







