10/02/2026
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    Querétaro se convirtió este fin de semana en un campo de batalla verbal. El alcalde capitalino, Felipe Fernando “FeliFer” Macías, no se anduvo con rodeos y arremetió contra el senador Gerardo Fernández Noroña, quien visitó la ciudad para criticar duramente al gobierno estatal y al controversial proyecto hídrico “El Batán”.

    Pero lo que parecía una simple gira política encendió los ánimos. “Payaso político”, “vergüenza nacional” y “sin respaldo social” fueron solo algunas de las frases que soltó FeliFer ante los señalamientos del senador morenista. Para el alcalde, Noroña vino a provocar porque sabe que en Querétaro Morena no prende y sus formas “gritonas” no funcionan con una ciudadanía que, asegura, reconoce el rumbo del estado.

    La confrontación no es nueva, pero esta vez subió de tono y adquirió tintes de campaña anticipada. FeliFer defendió con uñas y dientes los logros de la capital queretana en seguridad, inversión y empleo, contrastándolos con lo que llamó el “fracaso” de los gobiernos morenistas en otros estados. En esa narrativa, Querétaro se pinta como bastión del orden frente a lo que el alcalde llama “populismo ruidoso”.

    Y aunque el telón de fondo es el tema del agua —y el polémico proyecto de “El Batán”— lo que está realmente en juego es la narrativa rumbo a 2027. Con este choque frontal, Macías no solo responde: marca territorio político y lanza una advertencia a los emisarios de la 4T. En Querétaro, dice, “no entra cualquiera, y mucho menos gritando”.