Lo que debía ser una ceremonia solemne terminó convertido en polémica. En el Teatro de la República, rodeado de gobernadores, legisladores y figuras clave de la élite política del país, el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar, protagonizó un episodio que desató una ola de críticas en redes sociales y medios.
A su llegada al recinto para conmemorar el 109 aniversario de la Constitución, dos de sus colaboradores se agacharon para limpiarle el calzado, mientras el ministro permanecía de pie, con las manos en los bolsillos y sin intervenir visiblemente. La escena fue captada en video y difundida por la televisora Nmás, desatando una rápida reacción pública.
Un video, muchas lecturas
Las imágenes muestran a la coordinadora de Comunicación Social, Amanda Pérez, y a otro colaborador en cuclillas frente al ministro, en un gesto que para muchos simbolizó distancia, jerarquía y privilegio, justo en un acto que celebra los valores republicanos del país.
La falta de un gesto inmediato para frenar la acción fue uno de los puntos más cuestionados. En el video no se aprecia que el ministro se aparte, intervenga o intente detener a sus colaboradores, lo que alimentó la percepción de indiferencia.
La explicación del ministro
Horas después de que el video se volviera viral, Hugo Aguilar ofreció su versión. Aseguró que el incidente ocurrió porque a su colaboradora se le derramó café con nata, lo que salpicó accidentalmente su zapato. Según su relato, la reacción lo tomó por sorpresa y afirmó que pidió que la acción se detuviera.
En un mensaje posterior, ofreció disculpas y subrayó que el episodio no refleja su actuar institucional ni personal, negando cualquier actitud de superioridad o soberbia.
El daño ya estaba hecho
Más allá de la explicación, el episodio dejó abierta una discusión incómoda: la imagen pública del poder, los gestos que pesan más que los discursos y el contraste entre los símbolos republicanos y las conductas individuales.
En una ceremonia dedicada a la Constitución, el video desplazó al mensaje central y colocó el foco en una escena que muchos consideran incompatible con la idea de servicio público y cercanía con la ciudadanía.
En política, los detalles importan. Y esta vez, un par de zapatos terminó eclipsando un acto histórico.







