martes, noviembre 28, 2023
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Desde creaciones artísticas, análisis de datos financieros, diagnósticos médicos y hasta ensayos, artículos o notas informativas, son algunas de las “habilidades” que logra la Inteligencia Artificial (IA), en mucho menos tiempo del que le lleva a una persona realizar alguna de estas tareas y con gran precisión.

El debate que abre la evolución de la IA gira en torno al reemplazo de los seres humanos y por consiguiente, a la pérdida de empleos, pues, de acuerdo con un artículo titulado “Inteligencia artificial y empleo, nuestro futuro laboral”, publicado en el sitio web de Fundación AQUAE, la IA va a desplazar un 16% de los puestos de trabajo en los próximos diez años tan solo en los Estados Unidos, aunque, el sentido positivo es que se crearían algunas fuentes de empleo para mantener estas plataformas, según el estudio de la empresa Gartner, especializada en tecnología.

Dicho estudio refiere también que en la recta final de esta década, se habrán reducido el 85% las interacciones humanas con clientes al automatizar los procesos de atención con software y “chatbots personalizados que reconocen caras y voces”.

Entre los roles que ya han sido alcanzados por la IA, se encuentra el gremio de los redactores o “copywriters”, pues la llegada de herramientas como Chat GTP, permite generar búsquedas, textos, resúmenes, artículos, ensayos, entre otros textos, en mucho menos tiempo de lo que una persona realiza dicha tarea, sin embargo, hay quienes se inclinan por considerar que se trata de una herramienta que podría ser complementaria para el desarrollo de su trabajo pues existen cualidades propias de los seres humanos por ejemplo, en los procesos creativos.

Nohely Moncada, quien es escritora creativa, publicó a través de la plataforma Linkedin, un artículo titulado “La muerte del copywriting… ¿Un giro inesperado en la publicidad digital?” en donde deja ver que todavía no pasa de ser una herramienta y que la IA está lejos de reemplazar a las personas que se dedican a la escritura.

“Es importante tener en cuenta que la IA no es un sustituto directo para el escritor humano. Aunque puede ayudar a generar contenido automáticamente, aún requiere de la intervención y supervisión humana para ser efectiva. Además, la IA no tiene la capacidad de crear contenido que evoque emociones o conecte con las necesidades e inquietudes del público de la misma manera que un humano puede hacerlo”, expresó en dicho artículo.

Sin embargo, dijo, la IA sí “tiene el potencial de automatizar algunas de las tareas más tediosas y mecánicas del copywriting, como la generación de títulos y descripciones para productos. Esto podría liberar tiempo para que estos profesionales se enfoquen en tareas más creativas y estratégicas” y que es la especialización la mejor arma que pueden tener los copywriters para enfrentar la amenaza de la IA en cuanto a su reemplazo, particularmente desarrollando habilidades que no pueda replicar la IA, como “crear contenido emocionalmente conectado, la capacidad de entender y responder a las necesidades e inquietudes del público, y la capacidad de adaptarse a diferentes formatos y plataformas”.

La propia plataforma Chat GTP señala que la IA se trata de “una herramienta complementaria y valiosa para los escritores y redactores, ayudándolos a agilizar ciertos procesos, realizar investigaciones o generar ideas. Sin embargo, es poco probable que la IA reemplace completamente el trabajo de los escritores y redactores en el corto plazo” y agrega que “la colaboración entre la inteligencia artificial y los profesionales humanos puede derivar en resultados más sólidos y efectivos en el ámbito de la redacción y la creación de contenido.
Reconoce además que “la creatividad y originalidad son características distintivas de los escritores humanos”.

Además de que la IA a menudo carece de comprensión contextual y cultural, lo que puede llevar a resultados menos precisos o apropiados, así como de emocionalidad y empatía, “los escritores humanos son capaces de infundir emociones y empatía en su trabajo. Pueden transmitir sentimientos, conectar con los lectores y crear una experiencia más profunda y significativa. La IA, por otro lado, carece de emociones y no puede ofrecer la misma capacidad de conexión emocional que un escritor humano puede lograr”.

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