La tensión en Oriente Medio alcanzó un nuevo punto crítico este fin de semana tras una nueva serie de ataques cruzados entre Irán e Israel. Teherán aseguró haber lanzado una ofensiva “exitosa” con misiles que impactaron en varias ciudades israelíes, prometiendo que lo peor aún está por venir: “Habrá ataques más devastadores contra objetivos vitales”, advirtió el régimen iraní.
Por su parte, el ejército israelí confirmó bombardeos contra centros de mando de las Fuerzas Quds en Teherán, acusando a Irán de operar desde esas instalaciones su estructura militar en el extranjero. El conflicto ya suma cuatro noches consecutivas de ataques con saldo mortal: 224 muertos y más de mil heridos reportados solo en Irán.
Mientras la violencia escala, Estados Unidos intenta mantener una posición ambigua. El presidente Donald Trump se deslindó de los ataques, aunque amenazó con responder si la situación se agrava. Desde Europa, la Unión Europea apuesta por una salida diplomática, pero el fuego sigue cruzado.
A este clima explosivo se suma la advertencia del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), que alertó sobre el riesgo de una nueva carrera nuclear ante el debilitamiento de acuerdos internacionales. El mundo vuelve a mirar con preocupación una región al borde del colapso.







