10/02/2026
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    Lo que debía ser una redada contra el crimen organizado terminó en una tragedia sin precedentes. Una megaoperación policial en las favelas de Penha y Alemão dejó un saldo de más de 130 muertos, entre ellos presuntos delincuentes, civiles y policías.

    El operativo, catalogado por las autoridades como el más grande en la historia de la ciudad, tenía como objetivo desarticular al grupo criminal Comando Vermelho, una de las organizaciones más antiguas y violentas de Brasil.

    Una guerra en las calles de Río

    Desde la madrugada, más de 2,500 efectivos participaron en el despliegue, apoyados por 32 vehículos blindados, helicópteros y drones. La intervención derivó en intensos enfrentamientos con miembros del Comando Vermelho, quienes respondieron con tácticas de guerra: granadas lanzadas desde drones y autobuses tomados por la fuerza para bloquear calles y formar barricadas.

    El saldo fue devastador: al menos 132 personas murieron y 81 fueron detenidas. Las fuerzas de seguridad decomisaron 93 rifles y más de media tonelada de drogas, según reportes de la Defensoría Pública.

    Vecinos entre el dolor y la desesperación

    Durante la noche, vecinos de la favela Penha trasladaron más de 50 cuerpos a una plaza pública para que pudieran ser identificados. Los cadáveres, cubiertos con plásticos y telas, fueron colocados uno junto a otro mientras familiares y amigos intentaban reconocer a sus seres queridos.

    “¿Cómo pudieron destruir tantas familias y tantas vidas?”, gritó una mujer mientras acariciaba el rostro de su hijo fallecido. Testigos aseguraron que aún quedaban cuerpos sin recoger en la zona alta de la colina.

    El poder del Comando Vermelho

    El Comando Vermelho (CV) nació en la década de 1970 dentro de una prisión de Río de Janeiro, como una alianza entre presos comunes y militantes de izquierda. Con el paso de los años, se transformó en una red criminal con presencia nacional e internacional, vinculada a operaciones de narcotráfico en Bolivia y Colombia.

    El CV mantiene una guerra constante con otras facciones, como el Terceiro Comando Puro y el Primeiro Comando da Capital, lo que ha convertido las favelas en escenarios de violencia permanente.

    Mientras las autoridades celebran el operativo como un golpe decisivo contra el narcotráfico, organizaciones de derechos humanos advierten que podría tratarse de una de las acciones más sangrientas en la historia reciente de Brasil.