La inteligencia artificial puede ayudarte con casi todo, pero hay información personal y confidencial que es mejor mantener fuera de cualquier chatbot.
ChatGPT, Gemini, Grok y otras herramientas de inteligencia artificial se han convertido en aliados para escribir textos, resolver dudas, estudiar, trabajar o generar ideas.
Sin embargo, su facilidad de uso también puede provocar que los usuarios compartan más información de la necesaria, sin considerar los riesgos que implica revelar determinados datos.
¿Qué información nunca debes darle a una IA?
Contraseñas y códigos de seguridad
Nunca introduzcas contraseñas, códigos de verificación, NIP, tokens, claves API o cualquier dato que permita acceder a tus cuentas.
Si necesitas resolver un problema, puedes explicar la situación utilizando información ficticia.
Datos bancarios
Los números completos de tarjetas, cuentas bancarias, códigos de seguridad y otra información financiera deben mantenerse privados.
Incluso si quieres que la IA te ayude a organizar tus finanzas, puedes utilizar cantidades o datos ficticios en lugar de información real.
Documentos de identidad
También debes tener cuidado con documentos como INE, CURP, pasaporte o número de seguridad social.
Estos documentos contienen información personal que puede identificarte, por lo que no es recomendable subirlos a un chatbot sin antes eliminar los datos que no sean necesarios.
Información médica
Los diagnósticos, historiales clínicos, resultados de estudios y tratamientos también son información sensible.
Una IA puede ayudarte con información médica general, pero evita proporcionar datos que permitan identificarte o compartir documentos clínicos completos.
Información confidencial del trabajo
Si utilizas IA para cuestiones laborales, evita copiar directamente contratos, bases de datos, código privado, documentos legales, información financiera o estrategias empresariales.
Antes de hacerlo, revisa las políticas de privacidad de la herramienta y las reglas de tu empresa.
¿Qué sí puedes compartir?
No significa que tengas que dejar de utilizar la inteligencia artificial. Puedes proporcionar información pública, preguntas generales, textos sin datos personales, ejemplos ficticios e ideas que no sean confidenciales.
Una buena práctica es anonimizar la información antes de enviarla. Por ejemplo, sustituir nombres, teléfonos, direcciones y números de expediente por datos ficticios.
La regla más sencilla
Antes de enviar algo a un chatbot, pregúntate:
¿Me sentiría cómodo si esta información fuera leída por otra persona?
Si la respuesta es no, lo mejor es no compartirla con la IA.
La inteligencia artificial puede ser una herramienta muy útil, pero también requiere sentido común: no todo lo que puedes escribir en un chat significa que debas hacerlo.







